Arco de acceso del Panteón de Santiago, de cantera clara, con rejas de hierro abiertas y una calzada flanqueada por cipreses.

Historias de Saltillo ↗Panteón de Santiago

Ciudad delos muertos

Ocho tumbas, cuarenta fotografías y tres lecturas expertas. Un recorrido sin orden obligatorio por la arquitectura con que Saltillo ha querido recordar a sus muertos.

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Acceso principal · Foto: Homero Sánchez

La ciudad de piedra

Antes que en palabras, la muerte aprendió a hablar en piedra. Levantó muros para quien ya no estaba, puso un ángel donde faltaba una voz, cortó una columna a la mitad para decir que una vida no alcanzó su capitel. Cada tumba es una frase dicha en cantera, hierro y mármol. Habla de quien descansa, pero también de quienes eligieron cómo recordarlo: de lo que creían, de lo que podían pagar, de lo que amaban y del tiempo que les tocó vivir.

El panteón es una ciudad con otra lentitud. Tiene avenidas y callejones, fachadas que miran hacia el camino y casas que apenas asoman del suelo. Hay monumentos que compiten por la eternidad y nombres que el viento casi ha borrado. Hay estilos que llegaron con familias extranjeras, canteras que viajaron en tren desde San Luis Potosí, jerarquías trazadas en metros cuadrados. Como en la ciudad de los vivos, no todos sus habitantes ocupan el mismo lugar ni son recordados de la misma manera.

Caminamos el Panteón de Santiago, uno de los más antiguos de Saltillo, a través de ocho conjuntos funerarios fotografiados por Homero Sánchez y leídos junto al historiador Carlos Recio Dávila y los arquitectos Arturo Villarreal y Griselda Salas. No hay un orden para mirar. Hay formas, símbolos y materiales que se responden de una tumba a otra, y una pregunta que se queda en el aire: qué permanece de nosotros cuando ya no estamos, y qué seguimos intentando decir.

Quienes leyeron las piedras

Tres miradas

Cómo recorrer

El plano
Ocho tumbas sobre el trazo del panteón. Entra por cualquiera.
Cinco vistas
De lo general a lo particular: plano general, primer plano y tres detalles.
La mirada
Mueve el cursor o arrastra con el dedo para mirar alrededor. Un clic te acerca.
Los hilos
Materiales, símbolos y lenguajes que unen unas tumbas con otras.

Taller abierto

Código abierto

Ciudad de los muertos está hecha para que otros la puedan rehacer. Compartimos el código completo y explicamos cómo funciona porque creemos que el periodismo y las humanidades digitales ganan cuando el método es visible.

Para replicar

Una redacción local, un archivo, una universidad o un colectivo pueden usar esta estructura para su propio panteón, un barrio, una colección de museo o cualquier patrimonio que se lea en capas: de lo general al detalle.

Para verificar

Mostrar cómo está construida una pieza es parte de su transparencia. Cualquiera puede revisar de dónde sale cada dato, cada pie de foto y cada relación entre tumbas.

Para durar

No depende de plataformas, servidores ni librerías externas. Son archivos de texto que se abren en cualquier navegador y pueden seguir funcionando dentro de muchos años.

Lo que aprendimos de otros archivos

Revisamos dieciocho proyectos de museos, laboratorios y archivos digitales. Esto es lo que cada uno hace bien y lo que tomamos de él.

Cómo está hecha

ciudad-de-los-muertos/
├── index.html      estructura de las cuatro vistas
├── estilos.css     diseño visual y adaptación a móvil
├── datos.js        todo el contenido editorial
├── app.js          navegación, plano, lente e hilos
├── sonido.js       paisaje sonoro generado en vivo
├── img/            fachada y retratos
└── fotos/          tumba1_PG.jpg … tumba8_D3.jpg
  • Sin dependencias. HTML, CSS y JavaScript nativos. Solo se cargan tres tipografías de Google Fonts.
  • Contenido separado del código. Para contar otra historia basta con editar datos.js y cambiar las fotos.
  • Correlaciones automáticas. Cada tumba lleva una lista de hilos (materiales, símbolos, lenguajes, épocas). El plano conecta las tumbas que comparten un hilo.
  • Sonido sin archivos. El viento, las campanas y los pasos se sintetizan con la Web Audio API, así que la experiencia pesa poco.
  • Mirada en primera persona. La foto es un poco más grande que la pantalla y se desplaza con el cursor o el dedo, como si giraras la cabeza.
  • Navegación por enlaces. Cada tumba tiene su dirección (#tumba-3), así que se puede compartir directamente.

Replicarla en seis pasos

  1. Elige el lugar y el corte. Ocho conjuntos fue nuestra medida; el código acepta cualquier número.
  2. Fotografía de lo general a lo particular. Cinco vistas por conjunto: plano general, primer plano y tres detalles. Nómbralas tumbaN_PG.jpg, tumbaN_PP.jpg, tumbaN_D1.jpg…
  3. Escribe un pie por foto. Que diga qué mirar en esa imagen y no repita la anterior.
  4. Invita lecturas especializadas. Nosotros trabajamos con un historiador y dos arquitectos. Sus diferencias de lectura son parte del contenido.
  5. Etiqueta los hilos. Asigna a cada conjunto sus materiales, símbolos, lenguajes y épocas con los mismos nombres. Las relaciones aparecen solas.
  6. Publica. Sube la carpeta a cualquier hosting estático (GitHub Pages, Netlify o el servidor del medio) y abre index.html.

Archivos fuente

Cada archivo se carga aquí mismo desde la publicación. Cópialo completo con el botón.

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Licencias

Código (index.html, estilos.css, app.js, sonido.js y la estructura de datos.js): licencia MIT. Úsalo, modifícalo y compártelo citando el proyecto.

Fotografías, textos y lecturas: derechos reservados de sus autores y de VANGUARDIA MX. Para reutilizarlos hay que pedir permiso.